dimecres, 10 de maig de 2017

arte poética

ARTE POÉTICA*

La angustia existe.

El hombre usa sus antiguos desastres como un espejo.

Una hora apenas después del crepúsculo
ese hombre recoge los hirientes residuos de su dia,
acongojadamente los pone cerca del corazón
y se hunde con un sudor de tísico aún no resignado
en sus profundas habitaciones solitarias.

Ahí tal hombre fuma gravemente,
inventaría las desastrosas telarañas del techo,
abomina de la frescura de la flor,
se exilia en su misma piel asfixiante,
mira sus torvos pies,
cree que la cama es un sepulcro diario,
no tiene un cobre en el bolsillo,
tiene hambre,
solloza.

Pero los hombres, los demás hombres,
abren su pecho alegremente al sol
o a los asesinatos callejeros,
elevan el rostro del pan desde los hornos
como una generosa bandera contra el hambre,
se ríen hasta que duele el aire con los niños,
llenan de pasos mínimos el vientre de las  bienaventuradas,
parten las piedras como frutas obstinadas en su solemnidad,
cantan desnudos en el cordial vaso del agua,
bromean con el mar, lo toman jovialmente de los cuernos,
construyen en los páramos melodiosos hogares de la luz,
se embriagan como Dios anchamente,
establecen sus puños contra la desesperanza,
sus fuegos vengadores contra el crimen,
su amor de interminables raíces
contra la atroz guadaña del odio.

La angustia existe así.

Como la desesperanza,
el crimen
o el odio,

¿Para quién debería ser la voz del poeta?

*Totes les comes són meves. A l'original hi ha punts però no hi ha ni una coma.

ROQUE DALTON, “Antología”, Visor Libros, Madrid, 2015

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